Toledo
Historia 

    La ciudad de Toledo está situada sobre un escarpado peñón que rodea y aísla casi en su totalidad el "torno del Tajo", un singular meandro que traza este río. Su gran valor estratégico y defensivo, así como un entorno geográfico favorable con agua, tierras de labor, pastos y bosques, explican la continuidad de su ocupación desde la prehistoria.
    Fue una importante ciudad celtibérica, mas tarde conquistada por las legiones romanas. El primero que cita "Toletum" en sus textos fue Tito Livio, describiéndola como una pequeña aglomeración fortificada tomada en el año 192 a. C.  Pero ya bajo dominación romana estuvo bien reconocido su valor estratégico y de esta época podemos visitar su Circo Romano, su Acueducto y numerosos restos romanos, como las monedas que en la ciudad se acuñaron.
    A comienzos del siglo V d. C. es conquistada por dos pueblos germánicos: primero los alanos (411) y poco después los Visigodos (418) que derrotan y expulsan a los primeros. Los reyes godos instalan su corte aquí a mediados del siglo VI, llegando a ser la capital de España, recibe el título de "Ciudad Real", convirtiéndose en un brillante centro artístico de orfebres y decoradores. De esta época data el castillo medieval de San Servando. Siendo Toledo la capital del Reino fue escenario de los Concilios de Toledo, asambleas con funciones eclesiásticas, políticas y legislativas.
    Tras la invasión musulmana pasa a llamarse Tolaitola, se convierte en el más importante centro musulmán al Norte de España. La huella musulmana es especialmente notoria en el trazado del plano de la ciudad, un entramado laberíntico de pequeñas callejuelas empinadas y estrechas, y de adarves sin salida, muchas veces techados con cobertizos. También destacan: La Mezquita del Cristo de la Luz, del s. X, aún intacta y, la Vieja Puerta de la Bisagra, construida entre los siglos XII y XIII, es la única que queda de la antigua muralla árabe.
Los cristianos que Vivian en territorio musulmán (mozárabes) tuvieron sus iglesias abiertas, de esta época datan la iglesia de San Sebastián y la de Santa Eulalia.
    En 1085 Alfonso VI reconquista Toledo y la hace capital de su reino. Comienza así una nueva etapa de esplendor y enriquecimiento que llegaría a su apogeo a finales del s. XV y principios del XVI. De esta etapa data la Escuela de Traductores de Toledo, la que sirvió para conjugar el saber clásico y oriental.
    Los judíos, establecidos en la ciudad desde época visigoda, formaban entonces una comunidad próspera gracias a la política de tolerancia que en general practicaron los árabes. Se conservan dos bellísimas sinagogas judías en estilo mudejas: la Sinagoga de Santa Maria la Blanca, que constituye un ejemplo arquitectónico interesantísimo y proporcionado, de gran inspiración almohade con sus bellas arcadas sobre los originales capiteles. La Sinagoga de El Tránsito, construida por el tesorero de Pedro I de Castilla, Samuel Ha Leví, presenta una estructura mudéjar de excepcional simpleza.
    Los cristianos que habían vivido bajo dominación musulmana crearon un estilo específico muy interesante; el mudéjar, en el que las bases de carácter cristiano medieval se verían en gran manera influenciadas por aspectos y soluciones decorativas de carácter musulmán. Las más importantes huellas las podremos apreciar en las iglesias del Cristo de la Vega, la de San Vicente, San Miguel o la de Santiago del Arrabal, bella muestra del arte mudéjar toledano del s. XIII. Otras asimismo ofrecen atractivos adicionales, como la de San Román, erigida en 1221, que alberga un pequeño museo de arte visigótico, o Santo Tomé, que a parte de su hermosa torre mudéjar, nos ofrece la oportunidad de apreciar uno de los más importantes cuadros del Greco, El Entierro del Conde de Orgaz.
Finalmente están los cristianos que habían participado en la conquista , que, junto con las órdenes religiosas, recibieron del rey como recompensa casas y huertos en la ciudad.
    En 1226 por voluntad de Fernando III y del arzobispo don Rodrigo Ximénez de Rada se inicia la construcción de la Catedral, único edificio puramente gótico de este periodo. Aquí serían posteriormente proclamados sucesores al trono Juana la Loca y Felipe el Hermoso.
Posee una valiosa colección de Grecos y el propio hijo de este, pintó su cúpula del octavo, igualmente su sacristía tiene unos fondos de valor incalculable. El Coro, la Sala Capitular, el órgano del arzobispo, las rejas de Domingo de Céspedes, el retablo mayor, sus muchas vidrieras, hacen de esta catedral un museo de museos.
En la Sala del Tesoro se expone una impresionante Custodia, con 2,50 m. de altura y 200 Kg. de peso, elaborada por Juan de Arfe en el s. XVI en plata dorada.
    A partir del siglo XIV el ambiente de tolerancia que se había vivido en Toledo en los dos siglos anteriores va a desaparecer progresivamente, sobretodo en lo que se refiere a la comunidad judía a la que se acusa de ser la causa de todas las desgracias en una época de grave crisis económica y social.
    Los Reyes Católicos, que buscaron la unidad política y religiosa del reino, tomaron dos decisiones que afectarían a la composición del entramado social toledano: la creación del Tribunal de la Inquisición, que se establece en Toledo en 1485, y el Decreto de Expulsión de los judíos de 1492.
    Los Reyes Católicos eligen a la capital, Toledo, como sede para su último reposo, construyendo para ello la Iglesia de San Juan de los Reyes, y el Monasterio, de estilo gótico isabelino, enriquecido con elementos mudéjares. En él destaca su claustro, de una excepcional belleza.
    La ciudad de Toledo alcanzó su época de máxima expansión demográfica en el siglo XVI, cuando el rey Carlos I la convierte en capital del Imperio Español. Fue ésta una etapa brillante en la que Toledo adoptó el Renacimiento con muestras de primer orden realizadas al amparo del mecenazgo imperial.
    Los edificios del renacimiento más sobresalientes son el Hospital de Santa Cruz, el Hospital de Tavera, el Alcázar, la Puerta Nueva de Bisagra, la del Cambrón, el Palacio Arzobispal, y el Convento de San Clemente
En 1560, bajo el reinado de Felipe II, la ciudad deja de ser la capital política del reino para pasar la capitalidad a Madrid, pero continua siendo capital eclesiástica, pues no en vano Toledo fue sede de 18 concilios.
    A partir de entonces se inicia una etapa de progresiva decadencia en la que sin embargo desarrolla su actividad uno de los más destacados pintores: El Greco ( 1576-1614), cuya obra se conserva en iglesias y conventos.
En  el siglo XVIII el empuje de un arzobispo ilustrado, el Cardenal Lorenza, Proporciona un cierto resurgir en la ciudad: se constituye la Real Compañía de Comercio, se construyen fabricas, se edifica el Hospital para dementes y se construye la puerta llana de la catedral. De este mismo impulso ilustrado nacería la primera Sociedad Económica de Amigos del País surgida en esta región por el ministro campo manes.
    Durante la guerra de Independencia la ciudad sufre un cierto saqueo y deterioro en su riquísimo patrimonio acumulado durante tantos años.
    En la segunda mitad del siglo XIX se registra cierta recuperación demográfica. En 1858 llega a la ciudad el primer ferrocarril, en una rama procedente de Aranjuez. En el último tercio del siglo, con la revolución de 1868 y la Primera República parece adivinarse un cierto impulso renovador.
    En esta etapa Toledo es visitada y estudiada por numerosos escritores y pintores, españoles y extranjeros, que divulgan una imagen romántica de la ciudad, que en buena medida se ha conservado hasta nuestros días.
En la segunda mitad del siglo XX, a partir de 1960, se desarrolla un nuevo impulso en la industrialización, creándose al polígono de descongestión de Madrid que va a propiciar que va a propiciar un nuevo incremento demográfico y económico, ratificado en los años 80 con su nombración como capital de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.

 Sacristía de la Catedral, donde se localizan las tres fotos siguientes              

Monumentos:

LAS MURALLAS DE TOLEDO                                          

    Existían desde los tiempos romanos, y en el año 674 fueron reconstruidas por el rey visigodo Wamba. Las que se conservan hoy día, aunque existen restos de las romanas, son básicamente de origen árabe, finalmente fueron acabadas por Alfonso VI. Entre sus puertas y puentes más importantes están: Las puertas de; Doce Cantos, Bab-al-Mardum,  del Sol,  Alfonso VI, Bisagra, Alcántara, etc; y los puentes de: San Martín y Alcántara.

PUERTA DEL CAMBRÓ

    Sobre los restos de una antigua puerta visigoda de los tiempos de Wamba, se alzó en el S. XVI esta otra renacentista que debe su nombre a los arbustos espinosos que la rodeaban llamadas cambroneras. En su fachada interior hay una imagen de Sta. Leocadia, posiblemente de Berruguete.

PUERTA DE LA BISAGRA

    Hoy día es la principal entrada a la ciudad y la primera que encontramos cuando llegamos. Aunque es de estilo plateresco su origen es musulmán. Fue reconstruida en 1.550 por Felipe II. Constituida por un gran arco de entrada flanqueado por robustos torreones, en su frente lucen enorme escudo imperial de la ciudad, en la cara que mira a la ciudad hay otro escudo, esta vez de Carlos I.

PUERTA DEL SOL

    Obra mudéjar del siglo XIII construida por los Caballeros Hospitalarios que daba acceso a la Medina ó ciudad amurallada. Su planta es rectangular terminada en semicírculo y tiene un gran arco apuntado sobre columnas, con puerta de herradura.
    El relieve e esculpido sobre el arco es el emblema de la Catedral que se refiere a la imposición de la casulla a S. Ildefonso bajo el Sol y la Luna, y de ahí el nombre de esta singular puerta.
 

PUENTE DE SAN MARTÍN

    De estilo gótico, es diametralmente opuesto al de Alcántara. Dos siglos después de la riada de 1.203, fue reparado por el arzobispo Tenorio Tiene cinco arcos y conserva las torres defensivas a ambos lados, una es del SI y la que empalma con la Muralla del S. XVI, luciendo blasón y relieves del emperador Carlos V.

MONASTERIO DE SAN JUAN DE LOS REYES

    Encargado por los Reyes católicos al arquitecto Juan Guas para conmemorar su victoria en la batalla de Toro en 1.476. en su interior destacan las esculturas de esclavos cristianos liberados. Posee un bello claustro de gótico tardío y merece especial atención la techumbre de la segunda planta de estilo mudéjar. Su iglesia tiene una sola nave de cúpula estrellada. Destacan también los grandes escudos de los Reyes católicos sostenidos por enormes águilas.

LA SINAGOGA DE SANTA MARIA LA BLANCA

     Se carece de datos fiables en  lo que se refiere a su construcción, dado que se carece de datos hasta principios del siglo XV. La leyenda dice que el 14 de marzo del año 33 se reunieron los judíos toledanos para escribir una carta a sus correligiosos de Jerusalén en contestación a otra que éstos les habían mandado haciendo una consulta sobre la muerte de Cristo. En la misma  se pedía tierra jerosiliminita para la construcción de una sinagoga.
 Fue sinagoga hasta 1411 hasta que San Vicente Ferrer incito a un grupo de fieles para expulsarles y consagrarla como templo cristiano. Desde esta fecha  hasta 1550 fue ermita y a partir de la misma Beaterio para mujeres arrepentidas hasta el año 1600. De 1600 a 1791 volvió a ser ermita sin culto. Tras ser trasladada la imagen de Nuestra Señora de la Blanca a Santo Tome  la sinagoga paso a ser un cuartel militar y en 1798 en un estado ruinoso se hace cargo de ella la Comisión Provincial de Monumentos Históricos.
    En su interior observamos una plana tetragonal dividida en cinco naves de distintos paralelas de distintos tamaños de grosor siendo la nave del extremo norte más ancha en un lado que en el otro. Tiene 32 pilares ortogonales que sujetan 28 arcos de herradura.
    El artesonado es alerce, los altares platerescos, las puertas mudéjares y el retablo de la escuela de Berruguete.

LA SINAGOGA DEL TRÁNSITO

    La Sinagoga de Samuel ha-Leví, conocida popularmente como Sinagoga del Tránsito, es la muestra arquitectónica más importante del pasado hispano-judío. Está situada en el barrio judío al oeste de la ciudad. Fue mandada construir por Samuel ha-Leví en 1366. Fue donada por los Reyes Católicos a la orden militar de Calatrava, cuyos caballeros la convirtieron en Priorato de San Benito. Siglos más tarde, al decaer las Ordenes Militares, queda convertida en ermita dedicada al Tránsito de Nuestra Señora. Durante las guerras napoleónicas se utilizó como barracón militar. En 1877 fue declarada monumento nacional.
    La cabecera y partes altas están decoradas con yesería nazarí (dinastía musulmana que reinó en Granada durante los siglos ZIL al XV) y con inscripciones hebraicas.En el muro derecho, está la tribuna reservada a las mujeres. El artesonado es de preciada madera de alerce, Al igual que el de Sta. Mª la blanca.

MEZQUITA DEL CRISTO DE LA LUZ

    Data del año 999 y se mantiene intacta desde la dominación musulmana. Está cubierta de cuatro bóvedas califales con capiteles visigóticos. Su decoración interior consta de arcos entrecruzados y una franja caligráfica con una reducida planta cuadrada en la que se sitúan cuatro columnas que dan lugar a nueve espacios separados por arcos de herradura. El exterior está decorado con arquerías de diverso tipo sobre muros de mampostería y ladrillo.
    Los cristianos tapiaron en sus muros a un cristo para evitar que fuera profanado por los musulmanes. Siglos después, se descubrió al arrodillarse en este preciso lugar el caballo de Alfonso VI que se hallaba en compañía del Cid Campeador. Cuenta la leyenda que la lamparilla con que emparedaron al cristo continuaba luciendo después de 369 años. Y de ahí su nombre.

LA CATEDRAL PRIMADA DE TOLEDO

    Se levanta sobre la primitiva Iglesia de Santa Maria de Toledo, que había sido construida durante el reinado de Recaredo. Después fue la Mezquita de Aljama. En 1226, reinando Fernando III el Santo, se colocaron las primeras  piedras de la actual catedral.
    Hasta el siglo XVIII se siguen injertando adornos, esculturas, etc..
La Catedral consta de cinco naves con 26 capillas, crucero y doble girola. La nave central tiene 120 metros de longitud y 32 metros de altura.
    Una serie monumental de vidrieras policromas, desde el Rosetón del norte (siglo XIV), hasta las ultimas reposiciones del siglo XVIII, pasando por el Rosetón del poniente ("la dalia") proporciona una luminosidad ambiental casi mágica al conjunto arquitectónico.
    La capilla mas suntuosa esta presidida por la Virgen del Sagrario, que además es la patrona de la ciudad.
La Sacristía mayor es una magnifica galería de pintura. En la bóveda hay un fresco de Lucas Jordán. En el centro el Rompimiento de los cielos con el nombre de Yahve que evoca el instante de la creación. También se pueden ver obras de autores importantes como El Greco, Goya, Van Dyck, Tristan, Rizzi, etc., y piezas de orfebrería. El expolio de Jesús fue encargado por el Cabildo Catedralicio para el altar frontal de la Sacristía, en el cuadro resalta la túnica roja de Jesús con su cara serena, rodeado de un grupo con caras expresivas.
    La Capilla Mayor tiene un gran retablo gótico con forma cóncava construido en 1.504. Aquí también se encuentra la verja mas monumental de todo el renacimiento.
    El Coro Mayor de estilo plateresco esta situado frente a la Capilla Mayor, esta cerrado por una reja del maestro toledano Domingo de Céspedes. Se puede dividir en dos partes, el coro bajo y el alto. El bajo se comenzó durante la guerra de Granada en 1.489, siendo Arzobispo el Cardenal Mendoza, los respaldos están decorados con escenas de la rendición de plazas y fortalezas hasta la conquista de Granada. El alto esta formado por 72 sitiales, la parte alta con la genealogía de Cristo, y la parte baja representa figuras del Antiguo y Nuevo Testamento, y de la Historia de la Iglesia, todo esto fue labrado por Alonso de Berruguete y Felipe de Bogoña entre 1.540 y 1.544. Destaca la Transfiguración del Señor, obra de Berruguete. Hay dos órganos del siglo XVIII, uno de Echeverría y otro de Verdalonga.
    La Capilla Muzárabe (Capilla del Corpus Christi) fue echa construir por el Cardenal Cisneros para que en ella, por privilegio papal, se celebre la misa y el oficio coral según el rito muzárabe, supervivencia de la liturgia hispano-visigoda, conservada por los cristianos que vivieron sometidos al dominio árabe. Protegida por una reja gótica, encierra en su interior un mosaico de la Virgen con el Niño, mandado construir en Roma por el cardenal Lorenzana, y una gran pintura mural conmemorativa de la toma de Oran por el Cardenal Cisneros, regente del Reino en 1.509, bajo una cúpula octogonal obra de Juan Manuel Theotocopuli, hijo del Greco.
    La Capilla de Santiago, es una capilla ochavada de estilo flamígero (siglo . El Condestable de Castilla Don Álvaro de Luna y su esposa Doña Juana Pimentel yacen en sendos sarcófagos góticos, flanqueados por Caballeros de Santiago y Frailes Franciscanos. Tiene un retablo de estilo hispano-flamenco. En los laterales están los sepulcros del doncel Don Juan de Luna, hijo único del Condestable, y los de Pedro de Luna y Juan de Cerezuela, arzobispos toledanos.
    La Rigen Blanca es una imagen marmórea del siglo XIV, con una discreta policromía, de "la Virgen de Prima", popularmente llamada "La Virgen Blanca". Es de estilo gótico y de origen francés.

ALCÁZAR

    Edificio emplazado en la parte más alta de la ciudad. En un principio, en la época de los romanos, fue palacio. Después de su restauración por los cristianos, sobre todo bajo el reinado de Alfonso VI y Alfonso X el Sabio, fue reconstruido lo que da origen al primer alcázar de planta cuadrada y flanqueado por torres en sus ángulos. En el siglo XVI Carlos V encarga a Alonso de Covarruvias su reconstrucción. Sus fachadas son desiguales en estilo y época. La oeste es de estilo renacentista; la este, medieval con tres torreones cilíndricos y defensa almenada; la norte, plateresca; y la sur, levantada según los planos de Juan de Herrera, es de estilo churrigueresco y además posee un patio de dos plantas con capiteles corintios. Fue destruido en el transcurso de la guerra civil y reconstruido al termino de la misma.

CASA-MUSEO DE EL GRECO

    Es un conjunto de bellas edificaciones mandadas levantar sobre el solar de la casa del célebre pintor El Greco, en 1.910 por el Marqués de la Vega Inclan. Reproduce con exquisita precisión una mansión del S. XVI. En esta casa se exponen 20 de las más conocidas pinturas del célebre Greco, así como de otros autores contemporáneos suyos de la escuela toledana.

VIDA DE EL GRECO

    Nace en Creta hacia el año 1541. Entre 1568 y 1570 El Greco permaneció en Venecia, recibiendo intensamente el influjo de Tiziano, Tintoretto y de los Bassano.
    Buscando seguramente trabajo y fama llegó a Roma en 1570. Llevaba una carta de recomendación para el cardenal Farnesio en la que se le consideraba discípulo de Tiziano. El Greco recibió alojamiento en el palacio Farnesio en donde vivió con cierta holgura. Fue miembro de la Academia de San Lucas, conociendo tal vez a influyentes españoles que le pudieron facilitar su viaje a España hacia 1576.
    En 1577, a la edad de 36 años aparece en Toledo. Su vida en Toledo comienza y termina en el monasterio cisterciense de Santo Domingo el Antiguo, donde al parecer está enterrado.
    Al mismo tiempo que realizaba las pinturas para Santo Domingo el Antiguo, El Greco ejecutaba para la sacristía de la Catedral de Toledo El Expolio, composición iconográfica de gran rareza.
En 1578 nace su hijo, Jorge Manuel fruto de su relación con Jerónima de las Cuevas. En 1579 pudo tener un primer encuentro con Felipe II, entonces debió ofrecerle el cuadro "La alegoría de la Liga Santa" ,donde figuran, con el rey y don Juan de Austria, los protagonistas de la coalición que hicieron posible el triunfo de Lepanto.
Con "El entierro del Conde de Orgaz", documentado en 1586, El Greco alcanza su plenitud artística.
    Desde la última década del siglo hasta su muerte, la actividad de El Greco queda jalonada por una serie de importantes encargos, destacando los altares para la capilla de San José de Toledo (1597), el gran retablo del colegio de doña María de Aragón en Madrid (documentado entre 1596 y 1599), el pequeño retablo para la capilla toledana del colegio de San Bernardino (1603), cinco cuadros para el hospital de la Caridad de Illescas (1603/05), dos lienzos de la capilla Oballe en la iglesia de San Vicente de Toledo (1602/13) y por último todo lo relacionado con los tres grandes retablos para el hospital Tavera a partir de 1608.
    La muerte sorprenderá al Greco en esta tarea que continuaría su hijo.

HISTORIA DEL CUADRO DEL GRECO

    Don Gonzalo Ruiz de Toledo, fue un piadoso noble del siglo XIV, que quiso dejar testimonio de su fe de muy diversas maneras. Entre estas se hallaban ciertas disposiciones testamentarias a favor de esta parroquia de Santo Tomás Apóstol, lugar escogido para su eterno descanso. Las mandas que debían cumplir los vecinos de la villa de Orgaz, consistían en la donación a los administradores del templo de 2 carneros, 16 gallinas, 2 pellejos de vinos, 2 cargas de leña y 800 maravedíes. En 1564 el Párroco D. Andrés Núñez Madrid emprendió un pleito ante la Chancillería de Valladolid al negarse los habitantes de la localidad toledana a seguir entregando los bienes estipulados en las últimas voluntades de su antiguo señor.
    Después de que los tribunales dieran la razón al sacerdote en 1569, decidió encartar un epitafio conmemorativo en latín que realizó Alvar Gómez de Castro.
En esta inscripción se recogía también, el relato del prodigioso suceso ocurrido en el entierro de D. Gonzalo. Existía en Toledo una antigua tradición, que señalaba como en 1327, cuando los restos de este se habían trasladado del convento de los frailes agustinos a la parroquia de Santo Tomé, habían participado en la deposición del cuerpo en el sepulcro San Agustín y San Esteban, mientras que los admirados asistentes escuchaban una voz que decía: "Tal galardón recibe quien a Dios y a sus santos sirve". El milagro fue oficialmente reconocido en 1583, y el párroco D. Andrés quiso dejar testimonio imperecedero encargando un lienzo que presidiera la recién remodelada capilla del señor de Orgaz. Para esto se sirvió del mejor pintor que por aquel entonces había en la ciudad: Domenico Teotocópuli, más conocido por sus conciudadanos con el sobrenombre de El Greco.
    El 15 de Marzo de 1586 se firmaba un acuerdo entre el patrono y el artista en que se fijaba de forma muy precisa, la iconografía de la zona inferior del lienzo. El pago se haría tras una tasación, debiendo acabarse la pintura para Navidad de ese mismo año. El trabajo se alargó por más tiempo, entregándose en primavera de 1588. Fue tasada por Luis de Velasco y Hernando de Nunciva en 1.200 ducados, cantidad que pareció excesiva al párroco, en comparación con los 318 del "Expolio" de la Catedral o los 800 del "San Mauricio" de El Escorial. Al no llegar a un acuerdo hubo que intervenir el Consejo Arzobispal, y tras varias tasaciones, se determinó que se pagara el valor de esta primera tasación.
    En 1975, tras un concienzudo estudio científico, el cuadro mereció una notable restauración por parte del I.C.R.O.A.. Además unido a este proceso, fue desmontado de su emplazamiento original y dispuesto en el que ahora se puede contemplar.
 

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