| Ruta de Don Juan de Austria | Ruta de Isabel la Católica | Ruta del Infante Don Juan Manuel | Excursiones El papel preponderante de Valladolid en la historia de España, durante la reconquista contra los musulmanes, fue la causa de que surgieran por toda su geografía multitud de castillos que aseguraban su defensa. Muchos de ellos presiden las rutas turísticas por la provincia. El castillo de Fuensaldaña, a seis kilómetros de la capital, es uno de los más bellos: su primitiva edificación, del siglo XIII y XV, está totalmente reconstruida en la actualidad. También interesante es la iglesia del siglo XVI. Ya en la ruta norte, Medina de Rioseco atrae por su riqueza monumental: la iglesia-museo de Santa María de Mediavilla, del siglo XV, cuyo retablo mayor es de Esteban Jordan y de Juan de Juni el de la capilla de los Benavente, una custodia de Arfe y otras piezas, son de primer orden, la iglesia de Santiago (excepcional retablo churrigueresco y cúpulas) la de Santa Cruz, de San Francisco, la Plaza Mayor y calle de la Rúa, con soportales, atestiguan su esplendor medieval. Con su aspecto sólido y austero, el cercano castillo de Montealegre, de estilo gótico primitivo, se levanta sobre un alcor presidiendo el caserío; su estratégica posición y defensas lo hicieron inexpugnable. Villalón es importante centro de arquitectura mudéjar; posee un hospital gótico-plateresco y el famoso Rollo de Justicia en la plaza. En Wamba, la iglesia de Santa María, y en San Cebrián de Mazote, su iglesia tiene gran interés por ser de las raras muestras mozárabes que se conservan en España. Urueña, villa amurallada con castillo, dista un kilómetro de la ermita de la Anunciada, único ejemplar del románico catalán en Castilla. En Villagarcía de Campos, el Museo-Colegiata de San Luis y su castillo completa esta ruta, que puede ampliarse a los cercanos castillos de Torrelobatón, Mota del Marqués, Tiedra, Villavellid o a tantos otros esparcidos por tierras vallisoletanas. A 11 kilómetros de Valladolid se encuentra Simancas, sede episcopal desde el 927; vivió en sus proximidades una famosa batalla decisiva para la Reconquista. Su castillo, reconstruido en el XIII por Alfonso III, conserva intacta la muralla con sus cilíndricos y fuertes muros. Desde tempos de Felipe II se destinó a Archivo General del Reino, y reúne en sus 52 salas más de 30 millones de documentos de la Corona de España, entre los siglos XV a XIX. La ciudad guarda recuerdos de la Septimanca romana que fue. Esta ruta por las principales ciudades vallisoletanas nos lleva a continuación a Tordesillas, bella ciudad, en la que sobresale el Real Monasterio de Santa Clara, mudéjar, construido por Alfonso XI en el siglo XIV, residencia de Pedro I y refugio de Juana la Loca, donde, entre otras joyas artísticas, existe un precioso patio, y la iglesia de San Antolín, gótica del XVI, con airoso torreón, en los que pueden visitarse sendos Museos de Arte Sacro. Otras iglesias son también de interés: las de Santa María y San Pedro, así como la Plaza Mayor. En esta villa se firmó el histórico «Tratado de Tordesillas» entre España y Portugal, que delimitaba por un meridiano el reparto de las tierras descubiertas y por descubrir. A un kilómetro se encuentra, entre pinares, un Parador de Turismo. Rueda, la denominación de origen de los excelentes vinos blancos de esta comarca vinícola, tiene una sacristía trazada por Churriguera en la barroca iglesia de la Asunción y un conjunto de casas de ladrillo de los siglos XVII y XVIII. Medina del Campo es la siguiente parada, como lo fue para los numerosos comerciantes, ganaderos y financieros que dieron fama a sus ferias, llegando a ser las más importantes del siglo XVI; aquí fijaron su residencia oficial los Reyes Católicos y murió la reina Isabel. El restaurado castillo de la Mota, del siglo XV, preside, con su estructura mudéjar de ladrillo, la ciudad. En su interior destaca la ornamentación mudéjar del Mirador de la Reina. En la Plaza Mayor, el Ayuntamiento, el Palacio Real y la Colegiata de San Antolín; el Palacio de Dueñas, con bello patio renacentista, y el hospital Simón Ruiz, herredano, y varias iglesias y conventos son sus monumentos más interesantes. Olmedo, inmortalizada por la pluma de Lope de Vega en su obra teatral «El Caballero de Olmedo», es ejemplo de ciudad mudéjar, que de los siglos XII y XIII conserva las murallas con las siete puertas y la Plaza Mayor con soportales; tiene también siete iglesias, entre las que sobresalen las de San Miguel y San Andrés, mudéjares del XIII, y Santa María, gótica del XV. Ruta del Infante Don Juan Manuel Peñafiel es la meta de otra ruta que discurre por Sardón del Duero (abadía de Santa María de Retuerta) y Valbuena de Duero (Monasterio Cisterciense y bodega de Vega Sicilia). El castillo de Peñafiel, del siglo X, sobre una colina en la confluencia del Duero y el Duratón, semeja un barco anclado, por sus 23 metros de ancho por 211 de largo. La Plaza del Coso es un buen punto de partida para la visita del Monasterio de San Pablo y otras iglesias. |