cuyo interés principal se centra en los dos singulares monumentos de su término municipal: Santa María de Melque y el castillo de Montalbán.
Su origen es muy antiguo, como atestiguan los importantes restos encontrados en sus alrededores. Perteneció a la jurisdicción de La Puebla de Montalbán. Felipe II le concedió el título de villa en 1.665. Su arquitectura popular es la típica de la zona y la de una población eminentemente agrícola. Su iglesia parroquial es del s. XVI, dedicada a San Andrés. Sobre el río Torcón se encuentra el puente romano formado por tres ojos, el central más ancho.
A pocos kms. en dirección a La Puebla nos encontramos con un cruce de caminos; el que sale a la izquierda nos lleva al castillo de Montalbán, construido por los caballeros templarios, sobre uno de origen musulmán, en el s. XII tras la cesión de Alfonso VII al mismo tiempo que les daba la plaza de Calatrava. Fue cabeza de la Encomienda en el s. XII. En 1.420 Juan II, que estuvo sitiado en él, lo dona a D. Álvaro de Luna por la ayuda prestada.
Es una inmensa fortaleza, estructurada de modo que pudiese alojar una numerosa guarnición y a todos los pobladores de su entorno, con un perímetro en su recinto principal de 700 metros, protegida por cinco torres. Sus murallas se adaptan al terreno, siendo en sus frentes este y sur de altura considerable y los otros dos lados están protegidos de forma natural por el gran cortado sobre el río
Torcón. A destacar sus dos grandiosas torres albarranas, una de ellas tiene el paso bajo sin tapiar, lo que le da gran espectacularidad pues hasta la clave tenemos aproximadamente 18 metros. Penetramos por la puerta principal y a la derecha subimos una escalera que nos conduce al adarve, por el que se llega a la torre del homenaje. Se conserva toda esta planta de la torre con varias cámaras sucesivas (cuidado con los desprendimientos de las bóvedas). El castillo conserva en su interior varios aljibes en buen estado. Al oeste, dos puertas más que abren sobre el mencionado cortado del
Torcón, con inmejorables vistas.
Esta fortaleza tuvo varias etapas en su construcción: la estructura básica es de los siglos XII y XIII, las torres albarranas del XIV y la cerca del pozo y la barrera sobre el mismo del XV.
En el cruce anterior, el camino que sale a la derecha nos lleva al sitio de
Melque, donde se encuentra la iglesia de Santa María, restos del monasterio, presas romanas y restos del acueducto romano. La iglesia es una de las más subyugantes de España, tanto por sus características arquitectónicas como por su origen oscuro. Considerada durante mucho tiempo como mozárabe, en la actualidad se fecha como visigoda de los s. VIII y IX. Ha sufrido en los últimos tiempos una muy desgraciada restauración, más encaminada al lucimiento personal del arquitecto que al respeto y salvaguarda de tan importante y singular edificio.
Construida en sillería de granito, su núcleo principal es de cruz griega, a partir del cual se fueron añadiendo estancias que le dieron su actual estructura y que la convirtieron en fortaleza. Sobre el cimborrio del crucero se levanta el arranque de lo que fue una torre; poco decorada, con huecos en las cuatro fachadas, ábside en herradura, molduras y estucos con el
Árbol de la Vida y la flor de lis y rosetas que denotan su origen visigodo.