NUESTRO PATRIMONIO:

 

CAPITELES DE LA IGLESIA DE SANTA MARIA

 

Por F. J. G. MUELAS

 

La iglesia de Santa Maria reúne e su estructura arquitectónica un importante catálogo escultórico centrado fundamentalmente en la ornamentación de la fachada románica, abierta en el hastial de poniente, y en los capiteles de la nave central del templo.

 

La ampliación románica del templo se consagra en el año 1195 (1233 de nuestra era) bajo el patrocinio de la hospitalaria Orden de San Juan que tras haber recibido el lugar en donación por el Infantazgo Leonés lo transforma convirtiéndolo en una de las principales fundaciones de la Orden. Recogiendo la tradición anterior Visigoda-Mozarabe y las influencias jacobeas románicas y andalusíes. La Orden amplia el cenobio y la iglesia con un nuevo trazado propio del ámbito rural medieval de la época. Aporta un programa iconográfico que recoge el inventario  más variado de la escultura románica en la comarca Torozana.

 

Los relieves aportan, a pesar de su tosquedad, una visión clara de la mentalidad del siglo XIII y la funcionalidad de la edificación cuya estructura plana obedece a una reminiscencia clara al culto solar de probable ascendencia Celta. En altura, la iluminación interior, escasa, proviene de la ventana abocinada del muro de Oriente, en el altar mayor, que aportaba la primera luz del sol, al alba. Al lado opuesto, sobre la portada románica, el óculo de estructura circular simboliza el ojo de Dios. El Ocaso solar introduce por este ventanal los Últimos rayos de Sol. El Poniente, donde se pone el Sol, simboliza el mensaje apocalíptico reiterativo en el Mundo Medieval. EL templo, pues, se orienta “desde donde sale el Sol hasta el Ocaso".

 

La persistencia de la simbología de Helios está patente en toda la estructura del templo. Las aristas de los pilares interiores de las naves del templo presentan en su bisel semiesferas helicoidales derivadas del motivo celta de culto solar que posteriormente se transforman con el devenir de los tiempos en la cruz gamada que desde las culturas del creciente fértil oriental mesopotámico simbolizan los cuatro elementos de la naturaleza: agua, fuego, tierra y aire.

 

Las pinturas mura/es de la cabecera recogen el motivo iconográfico del León con símbolo de Jesucristo que preside el templo. Esta simbología prerrománica dará paso a un amplio programa iconográfico cuya variedad de catálogo incluye tema bíblico (Adán Eva); Temas mitológicos como las máscaras que representan a Adán y Eva; Temas Escatológicos como la Psicostasia ó Peso de las almas; Vida cotidiana representando el viñador, esquilador o zapatero; Temas de Bestiario como los Basílicas, Arpías-Símbolo del mal hablar-, Salamandra-Símbolo del ardor sexual-, Pavos, Leones ó Serpientes.

 

Los relieves de los capiteles de la nave central aportan el mayor repertorio iconográfico de escultura adosada en  el interior del templo. Destacan entre los capiteles el inicio de la vida con el  pecado original-A dan y Eva en el Edén junto al árbol-y el final de la vida con la Psicostasia ó peso de las almas donde San Miguel y el Demonio con justicia pesan las almas intentando el demonio inclinar la balanza a su favor “ metiendo a pata"­

 

       
       
       
Pinturas murales prerrománicas. Testero iglesia de Santa María

Recomendamos leer: La Pintura Prerrománica en Castilla y León de Luis Grau Lobo