La "w" no es una letra española, sino propia de las lenguas germánicas y no se usa, por tanto, más que en palabras procedentes del inglés, del alemán o de otras lenguas de esa familia. Hay una excepción, sin embargo: algunos nombres de reyes visigodos (pueblo germánico que invadió España en el siglo V), como Walia, Wamba y Witerico y también el nombre de un pueblo de la provincia de Valladolid (Wamba). El uso de esta letra en español se inicia en el siglo XVIII, con el auge de la prensa, que obliga a transcribir numerosos nombres extranjeros. Hasta esa época la "w" se transcribía en español como "v" o como "gu" (Guatarrás < Walter Raleigh). Se supone que la Real Academia la incorporó al Diccionario a principios del siglo XIX.