LOS CONDES DE GAMAZO EN WAMBA

 

Doña Petra del Caño, prima carnal de la mujer del patriarca de los Gamazo, vivía en Wamba con "holgado bienestar" y los Gamacetes se encontraban en casa de su tía como en su propia casa. Cuentan los cronistas de la época que la familia era conocida en la sociedad provinciana de la capital por su campechanía y sano buen humor. Los Méndez facilitaban a los Gamazo toda clase de distracciones posibles en el estío wambeño. D. Cermán Gamazo era íntimo amigo de su pariente Venancio del Caño, hijo de D. León y Doña Petra, y Julián Cernuda, de Zaratán. Los biógrafos narran como los tres "participaban en todas las alegrías wambeñas singularmente en las  rondas y serenatas, a que era muy dada la juventud de su época, sobre todo en días feriados como desdo­ble y prolongación extrarritual de las procesiones religiosas ". D. Germán Gamazo cuando llegó a Ministro guardaba sano recuerdo de sus parrandas en Wamba con coros y coplas a compás de la guitarra y la dulzaina. Cuentan que tal era el grato recuerdo de su estancia veraniega en Wamba que en una ocasión en una fiesta en la corte comentaba con la mujer de D. Antonio Maura en broma irónica: " esto está muy bien, pero por descontado, que nada puede emparejarse con aquello de Bamba".

La memoria indeleble del paso del clan Carnaza por Wamba refleja en sus biografías un retrato social y económico del municipio donde las representacio­nes teatrales de aficionados, la s romerías y "otros honestos esparcimientos" eran conocidos en la alta sociedad vallisoletana siempre en clara referencia "al pueblo de los Méndez". La ponderativa evocación afectuosa siempre estuvo en el ánimo del insigne Ministro D. Cermán Carnaza.

 

Las 140 casas que se contabilizaban en Wamba en la época que veraneaban los Gamazo tenían, a juicio de los cronistas, "prestancia y presentación, incluso una de ellas, con ínfulas de Palacio era de señoril arquitectura y servía de residencia a los señores de la Encomienda". Las calles estaban empedradas. Todo lo cual daba a Wamba cierto empaque de aristocracia ranciedad que avaloraban varios recuerdos históricos más o menos confusos".

Un siglo después, D. Enrique Gavilán en su recorrido por Valladolid al referirse a Wamba describe. "En la carretera abundan los recodos y curvas (accede por Villanubla) entre cerros de tierra albariza sobriamente adornados por carrascas. La parte llana esta perfumada por tomillo. El Hontanija, poco más que un regato, tiene un curso al lado del cual crecen pastos donde se inclina, goloso el ganado. A la entrada de Wamba, las totovías que se mueven ágilmente por la carretera, levantan el vuelo. Las calles descarnadas del pueblo están surcadas por profundas hendiduras. En la Plaza Mayor se enseñorea la iglesia parroquial que por si solo merece no un viaje desde Valladolid a Wamba, sino desde todo el país. En le pared del claustro hay colgada una caja negra de muerto, el ama del cura explica que es el ataúd de los pobres. La parroquia lo deja a los feligreses que no tienen posible. Les llevan en esta caja al camposanto, allí se les vuelca en la hoya y luego vuelven a traer Ia "caja". La ama del cura sigue explicando a Gavilán cómo se celebraba por costumbre una novena de ánimas en la capilla del Osario, a la luz vacilante de unas velas. Recuerda como al entrar en la capilla en los atardeceres de noviembre las velas dibujan agitadas las muecas de las sombras de las calaveras.

La amplia descripción literaria del lugar que hace Gavilán se acompaña con un bello dibujo del Osario que aporta el pintor Cuadrado Lomas.

La descripción del paisaje del entorno no deja de ser menos literaria, Gavilán nos describe su retorno a Valladolid de esta manera: "El campo de Gérticos descansa mullido por el frescor del atardecer. Las hileras de chopos agudos se esponjan. Este es el valle preferido de los monarcas Godos, cerca de la fuente de Oncalada".

 

 

GERMÁN GAMAZO Y CALVO (1828-1901).
 

Nació en Boecillo, Valladolid, en 1828, habiendo fallecido en Madrid el 22 de noviembre de 1901. Estudió Derecho en la Universidad de Valladolid, y en 1863 se trasladó a Madrid, donde practicó en los despachos de Silvela y de Alonso Martínez. En 1871 fue elegido Diputado por Valladolid por la facción liberal, pero luego de formar parte del llamado grupo centralista de Alonso Martínez, pasó a seguir a Sagasta, en cuyo Gobierno de 1883 alcanzó a ser Ministro de Fomento, para luego, en 1885, serIo de Ultramar; finalmente, del 12 de diciembre de 1892 al 12 de marzo de 1894, de Hacienda, siempre con Sagasta. Se acepta que su intervención en la redacción del Presupuesto de 1893-94, en el que se llevaron importantes reducciones del gasto y nuevas orientaciones fiscales, alcanzó gran significación.